en la soledad que nace del beso confuso entre sol y luna
en ese instante inexplicable de conciencia exquisita
cuando lo que se vá tondavía no se fué y lo que viene aún no ha llegado
mis manos siempre despiertan sobre el corazón durazno
ahora entiendo.

Hermoso! Sólo un corazón durazno puede resistirlo.
ResponderEliminarInés